House: El antihéroe televisivo

House ha logrado que un médico detestable, con malos modales, y que a priori, poco le importan sus pacientes, sea amado por seriéfilos de todo el mundo

Por lo general, cuando hablamos de médicos todos tenemos en nuestra cabeza al estereotipo del profesional de la salud. Pensamos en aquel doctor amable y bien intencionado que se preocupa por el bienestar de sus pacientes, tratando con respeto tanto a sus colegas como a las personas que se acercan a consultarlos.

Sin embargo, la televisión ha logrado que nos enamoremos de una figura médica completamente opuesta: el doctor Gregory House. Sin lugar a duda la serie House se ha convertido en un verdadero hito de la TV estadounidense, y ha ganado muchísima aceptación en todas partes del mundo. ¿Pero a qué se debe este éxito rutilante?

House: El antihéroe televisivo

En la ficción House es la persona más detestable que se puede encontrar dentro de una clínica, y a pesar de ser un médico brillante es probable que ninguno de nosotros sea capaz de dejar el cuerpo a cargo de una persona de su tipo. Pero lo cierto es que esta figura logra conquistar, y el responsable de ello es Hugh Laurie.

Es cierto que los guionistas detrás de esta serie realizan un trabajo fabuloso, pero sólo el actor británico es capaz de imprimir esa cuota de personalidad tan especial. Dr. House no es un programa muy diferente a otros que ya hemos visto. Podríamos decir que se trata del CSI de la medicina.

La diferencia con otros productos televisivos es que Laurie es capaz de dotar al personaje con una personalidad tan brillante como nefasta, y muchos simplemente disfrutamos al ver a un doctor que no se preocupa por tratar bien o ser respetuoso con sus pacientes y colegas.